La madera está viviendo un verdadero auge en la construcción moderna. Cada vez más proyectos
apuestan por ella debido a su calidez, sustentabilidad y excelente desempeño estructural.
Sin embargo, todavía vemos cómo se repiten errores de ingeniería que hace años deberían
haberse superado.
Muchas estructuras de madera no fallan por el material en sí, sino por decisiones de diseño que no
consideran adecuadamente su protección y comportamiento en el tiempo. La humedad, el sol, las
termitas y el fuego son amenazas conocidas. Pero uno de los errores más frecuentes sigue siendo
no incorporar un principio fundamental: la protección por diseño.
Proteger una estructura de madera no consiste únicamente en aplicar barnices o productos
preservantes. Significa pensar la durabilidad desde la arquitectura misma: cómo se evacúa el agua,
cómo respira la estructura, cómo se resuelven los encuentros constructivos y cómo se protege
cada elemento frente al paso del tiempo.
¿Qué implica realmente diseñar para la durabilidad?
- Control de la humedad y evacuación del agua
En construcción en madera existe una regla fundamental: si la madera se mantiene seca, puede
durar décadas. De hecho, cuando el contenido de humedad se mantiene bajo el 20%, los hongos
responsables de la pudrición no logran desarrollarse.
Por eso, gran parte del desempeño de una estructura depende de cómo se controla el agua. El
verdadero problema es el agua atrapada o acumulada.
Aleros generosos ayudan a proteger las fachadas de la lluvia directa y de la radiación solar,
mientras que una techumbre bien diseñada permite evacuar el agua rápidamente lejos de los
muros. También es importante evitar superficies horizontales expuestas a la intemperie y generar
pendientes que faciliten el escurrimiento natural del agua.
Pequeños detalles pueden marcar una gran diferencia. Por ejemplo, realizar cortes inclinados en
los bordes inferiores de las piezas permite que el agua gotee y no retorne por tensión superficial
hacia el interior.
Otro principio esencial es evitar que la madera tenga contacto directo con el suelo. Para ello se
utilizan herrajes metálicos, sobrecimientos o zócalos de hormigón que elevan la estructura y la
protegen de la humedad por capilaridad. Asimismo, es importante que los elementos de madera
nunca queden bajo el nivel del terreno exterior, ya que esto favorece la acumulación de humedad
y acelera el deterioro. - Asegurar una correcta ventilación
Uno de los mayores avances en protección de estructuras de madera es el concepto de fachada
ventilada. Consiste en dejar una cámara de aire entre el revestimiento exterior y la estructura
principal para permitir que cualquier humedad pueda evaporarse rápidamente.
Además de mejorar la conservación de la estructura, este sistema contribuye al comportamiento térmico de la vivienda y ayuda a reducir los efectos de los cambios bruscos de temperatura. - Detalles constructivos y encuentros bien diseñados
En las estructuras de madera, los pequeños detalles hacen una gran diferencia. Muchas veces el
deterioro no comienza en grandes superficies, sino en uniones mal resueltas, encuentros
expuestos o puntos donde el agua puede filtrarse y quedar atrapada.
Por eso, diseñar correctamente remates, aleros, apoyos, fijaciones y encuentros entre muros,
techumbres, ventanas, terrazas o fundaciones es fundamental para proteger la estructura en el
tiempo. - Especificar tratamientos protectores adecuados
No todas las maderas ni todas las condiciones de exposición requieren la misma protección. Un
buen proyecto considera desde el inicio qué tipo de tratamiento necesita cada elemento según su
uso, nivel de exposición y condiciones ambientales.
Impregnantes, pinturas, sellos y tratamientos preservantes deben ser especificados técnicamente
y aplicados de manera correcta para complementar la protección entregada por el diseño. - Protección contra la radiación UV
La radiación solar también afecta la madera. Con el tiempo, los rayos UV degradan la lignina —uno
de sus componentes naturales— provocando cambios de color, desgaste superficial y la aparición
de grietas que facilitan el ingreso de humedad.
La orientación del edificio, el uso de aleros, pantallas solares, celosías o elementos de protección
arquitectónica pueden reducir considerablemente la exposición directa al sol.
En zonas especialmente expuestas, también es posible incorporar piezas de “sacrificio”: elementos
pensados para recibir el mayor desgaste y que pueden reemplazarse fácilmente sin comprometer
la estructura principal.
Cuando estos aspectos se consideran adecuadamente, la madera envejece de forma mucho más
controlada y conserva mejor su estabilidad y desempeño con el paso de los años. - Diseño resistente al fuego
Uno de los principales temores frente a las construcciones en madera es su comportamiento ante
incendios. Sin embargo, una estructura bien diseñada puede tener un excelente desempeño al
fuego.
Existen normas que establecen niveles de resistencia que las edificaciones deben cumplir para
evitar colapsos prematuros. Una de las estrategias más utilizadas es el sobredimensionamiento de
los elementos estructurales, permitiendo que durante un incendio se forme una capa carbonizada
superficial que protege el núcleo resistente de la pieza.
Además, herrajes, tornillos y placas conectoras deben diseñarse y protegerse adecuadamente para
evitar fallas en las uniones. Muchas veces estas placas pueden quedar embutidas dentro de la
madera mediante cortes específicos, mejorando su comportamiento frente al fuego.
También es fundamental educar a las personas sobre el correcto uso y mantención de las viviendas de madera, especialmente en relación con instalaciones eléctricas y sistemas de calefacción. - Mantenimiento periódico durante la vida útil de la estructura
Incluso el mejor diseño necesita mantenimiento. Revisar sellos, pinturas, uniones y elementos
expuestos permite detectar problemas a tiempo y extender considerablemente la vida útil de la
estructura.
Cuando todos estos aspectos se consideran de manera integral, la madera puede transformarse en un material extraordinariamente durable, seguro y eficiente. Un buen diseño no solo reducecostos de mantención y prolonga la vida útil de la obra; también disminuye el impacto ambiental y pone en valor la honestidad constructiva de la madera.
En JMS Ingenieros creemos que la protección de una estructura no comienza con soluciones superficiales, sino mucho antes: en el diseño.
Por eso promovemos el trabajo coordinado entre arquitectos e ingenieros estructurales desde las primeras etapas del proyecto, integrando criterios de protección, desempeño y durabilidad a largo
plazo.
Después de casi 40 años desarrollando proyectos de ingeniería en Chile, seguimos convencidos de algo: «Las buenas obras no dependen únicamente de buenos materiales, sino de buenas decisiones
técnicas tomadas desde el inicio.»
Por
Juan Marcus Schwenk
Ingeniero Civil
U. Técnica Federico Santa María.
Ms. Ingeniería Hidráulica Universidad de Delft . Holanda



